a wnaed yn Islam
Al-Mutadid
Dinar de oro acuñado por al-Mu'tadid en el A.H. 438 (1045/1046 de la era común).
Abbad ibn Muhammad al-Mu'tadid1 (
Sevilla,? - id.,
27 de febrero de
1069). Rey
taifa de Sevilla (
1042-
1069), de la familia de los
abadíes.
Sucedió a su padre
Muhammad ibn Ismail ibn Abbad, el creador de la taifa de Sevilla en 1042. Se anexionó los reinos de taifas de
Mértola (
1044-
1045),
Huelva (
1051), Santa María del
Algarve (hoy
Faro, 1051-
1052),
Niebla (
1053-
1054),
Algeciras (1055),
Silves (c.
1063),
Morón de la Frontera (
1066),
Ronda (
1065),
Carmona (c.
1067) y
Arcos de la Frontera (1069), aunque no pudo hacerlo con el de
Granada, ni con el de
Badajoz.
De esta forma, controló todo el territorio situado al sur de la taifa
de Badajoz. Sin embargo, estas campañas militares dejaron el reino en un
estado de gran debilidad, y tuvo que prestar vasallaje a
Fernando I de Castilla en 1063, tras una gran incursión de éste por el valle del
Guadalquivir que llegó hasta las puertas de Sevilla.
Para mantener la ficción de la continuidad de su reino con los
Omeyas, mantuvo a un títere que se hacía pasar por el califa
Hixam II,
pero tras su sometimiento a Fernando I, conde de Castilla, la ficción
era ya inútil por lo que anunció que el pretendido Hixam II había
muerto.
Equiparado muchas veces a los príncipes italianos del
Renacimiento,
fue poeta y mecenas, pero al mismo tiempo hizo gala de extrema crueldad
con sus enemigos, fue traicionero con sus fieles y utilizó con
frecuencia el
veneno. Aunque hizo la guerra contra todos sus vecinos, raramente aparecía en el
campo de batalla, sino que dirigía a sus generales, en los que no confiaba, desde su residencia de los
Reales Alcázares.
Mató con sus propias manos a uno de sus hijos, que se había rebelado
contra él. En una ocasión eliminó a un buen número de sus enemigos, los
jefes bereberes de la taifa de Ronda, que le estaban visitando,
asfixiándoles en la sala caliente de los baños del palacio. Acostumbraba
a preservar los cráneos de los enemigos que había matado. Los de los
enemigos de baja alcurnia los convertía en floreros, mientras que los de
los príncipes eran conservados en cestas especiales.
Durante su reinado (y el de su hijo y sucesor,
al-Mu'tamid), la taifa de Sevilla alcanzó su máximo esplendor.
Notas
- Ir a ↑ abū ʿamr ʿabbād “al-muʿtaḍid” ben muḥammad, أبو عمر عباد "المعتضد" بن محمد